Mi primera vez en la nieve (Nevado de Toluca)

Uno de mis sueños viajeros era ir al nevado de Toluca. Tardé 2 años en poder realizar este sueño ya que la mejor época para aprovechar la vista y el clima es de noviembre a febrero, además siempre quise ir acompañada, aún no me atrevo hacer viajes sola. Este viaje se planeo con 4 amigos, los cuales ya pertenecen al inmobiliario de mi vida. Debo de confesar que no me gustan mucho los tours, pero ninguno de los 4 nos aventuramos a irnos en carro, así que buscamos la mejor opción y la tomamos.

Iniciaré diciéndoles que el viaje empezó a las 6 de la mañana, la cita fue en el parque México, ubicado en la zona centro de la ciudad. No soy mucho de desmañanarme, pero esta vez la ocasión lo valía. Salí de la casa eso de las 5:30, yo ya llevaba en una pequeña mochila: mis 2 cámaras, una pila de emergencia, un bote de agua, un tripié y un porta celulares. Normalmente antes de salir de casa desayuno algo ligero, pero por las prisas me preparé mi licuado para tomármelo durante el camino. Gran error, la mitad se me cayó en el uber que pedí, creo que el chofer no se dió cuenta. Tuve que limpiar mi cochinero con una bufanda que llevaba, terminó oliendo a vainilla.

img_20190114_213108_hagrid3551290126626937612.jpg

Al llegar al parque México, saludé a esos 4 humanos, los cuales a 3 no había visto desde hace 2 años, el corazón se alegró de verlos y saber que estaban bien. Platicamos un rato mientras llegaba la camioneta, la cual no fue puntual y llegó 15 minutos más tarde. La mayoría que iba se subió a la unidad con bufandas y gorros. Yo ensucie mi bufanda y se me olvidó mi gorro, creo que eso no era un buen inicio.

Según las recomendaciones lo mejor era ir muy abrigados, llevar protector solar, lentes de sol y gorra.

La ida duro casi 2 horas, durante el trayecto todos estaban dormidos, solo se realizó una parada al baño en una gasolinera muy solitaria, la escasez de gas está perjudicando a muchos.

Llegamos a las 8 de la mañana a una pequeña reserva la cual tenía muchos puestos de comida, y venta de ropa para invierno. La chica que nos llevó, comento que era mejor primero desayunar y después subir al nevado, pero no importaba cómo hiciéramos las cosas. Nosotros decidimos tomar su consejo y decidimos comer en una pequeña casita.

El desayuno empezó con 3 cafés de olla, un refresco y un ponche, después continuamos con 4 quesadillas de pollo, 2 tacos de pollos, 3 tacos más.

Terminamos el desayuno de campeones, y nos dirigimos a tomar las camionetas que nos acercarían al nevado, estás unidades son manejadas por ejidatarios. Se ve que era nuevo el sistema ya que había una gran des-organización. Cuando estábamos formados un señor de sombrero grita: el que quiera subirse lo puede hacer, no pensamos mucho y decidimos subirnos. Mientras el carro avanzaba, vimos la fila la cual era eterna, no sentimos cargo de conciencia por meternos en la fila.

img_20190112_103512_hagrid440415837591777295.jpg

La subida al nevado es de pura terracería y los carros no son lo más cómodo que puedes pedir, son unidades viejas y nada adaptadas para sentarse o admirar de una forma más cómoda la vista. También está la opción de subir caminado, lo malo es que no contábamos con tiempo para poder hacer más ejercicio. El recorrido en camioneta es de 40 minutos y cuesta 50 pesos, caminando son 2 horas, pura subida. Al llegar allá pagamos lo de todos y decidimos preguntarnos si alguien iba a pasar al baño, por desgracia las filas eran muy largas y era perder más tiempo, lo bueno es que nadie quería pasar.

Entramos y empezamos a tener bajas, una de las chicas empezó a quedarse atrás ya que la altura y la presión empiezan a pegar, de lejos los 4 restantes escuchamos un “ustedes sigan, ahorita los alcanzó”.

img_20190112_111939_hagrid5260979723823147837.jpg

Las 3 faltantes decidimos seguir, 10 minutos después empezamos a tener la 2 baja, lo confieso fui yo. Les grite a las chicas que yo esperaba a los otros dos, ellas decidieron quedarse conmigo. Lo que sentí no fue cansancio, yo sabía que podía seguir, pero lo que me pegó fue el cambio de altura y presión, sentía como el corazón se me iba a salir. Nos volvimos a reunir los 5, decidimos admirar un poco el paisaje, tomarnos fotos y recuperar fuerzas comiendo una de las provisiones que traíamos (golosinas). Una de las chicas decidió retocar su protector solar, ya que no quería que la piel se le quemara.

img_20190112_105509_hagrid9015938141060072803.jpg

Seguimos con la ruta y nuestra primera baja, tuvo una recaída. Digamos que llevamos asi la caminata hasta llegar al cráter. En cada parada aprovechamos para tomar fotos, ver cómo bajaba la neblina, comer y oh sorpresa, ver nevar.

 

 

No fue una nevada como Canadá, pero fue algo sencillo y a la vez hermoso para mí, no podía creer que pequeños copos de nieve se quedarán pegados en mi cabello y en mis guantes. Digamos que fue el momento más mágico de mis ya casi 30 años.

 

Llegamos a la cima en dónde ya se podía admirar mejor la vista, digamos que todo paisaje tiene su camino pesado. Por esto me gusta viajar y conocer lugares mágicos, tienes que recorrer un gran trayecto, algunas veces puede llegar a ser muy pesado pero siempre hay que seguir para llegar a esa gran vista.

img_20190112_121051_hagrid-18474485847404446338.jpg

Cuando ya estábamos otra ves los cinco, decidimos admirar la vista, una de las chicas propuso bajar a ver el cráter, tres de nosotros no aceptamos ya que pensamos que la bajada y la subida nos iban a pesar mucho, así que las dos aventureras siguieron caminando. Antes de ir a su aventura, una de ellas volvió a retocar su protector solar

 

Los tres nos quedamos platicando un rato, en algunos momentos el sol nos saludaba con sus fuertes rayos y otras veces se intimidaba y se escondía atrás de aquellas nubes que coqueteaban con las montañas.

Las chicas regresaron y vimos que ya era hora de bajar. La neblina seguía bajando y aquellos paisajes sacados de nueva Zelanda se convirtieron en lugares misteriosos y llenos de terror, solo alcanzamos a ver neblina y gente caminando por doquier, creo que silent hill se queda corto.

 

-“Ya me anda del baño, háganme casita”, dijo una de las chicas toda ansiosa ya que su vejiga la presionaba por sacar los líquidos que su cuerpo ya no necesitaba

-“Cómo crees que vas hacer aquí?? Y si te toman foto, aguanta ya casi bajamos”, le contesto su esposo, preocupado ya que no quería que su esposa hiciera un show o dañará el ecosistema.

Llegamos a la salida y la fila de los baños era inmensa al igual que la del transporte. “Vamos hacer esto, nosotros nos formamos en el transporte y ustedes vallan a al baño”, comentamos 3 de nosotros, las dos chicas fueron no sin antes, una de ellas retocara su bloqueador solar.

img_20190112_125128_hagrid4125300767361252284.jpg

20 minutos después, ellas llegaron y nos contaron su paso exprés por el baños natural, “no nos quedó de otra que pasar a la parte de atrás y hacer rápido”, indicó una de las chicas entre carcajadas y burlas de los demás.

Ya formados y avanzando la fila de una forma rápida, uno de los ejidatarios grita: ya no va a ver transporte, en eso la gente entro en pánico y quiso agarrar cualquier unidad, pero no sé logró llegar al caos, ya que el mismo que grito logro poner orden. Nosotros 5 agarramos lugar en una camioneta junto a otros chavos. Pobre de ellos, no lograron entrar al nevado ya que lo habían cerrado porque la neblina había bajado mucho, era mucho riesgo llegar al cráter así.

Durante la bajada las chicas empezamos a notar que el frío había hecho de las suyas: algunas les partió la piel de la cara, a otras nos reseco el cabello y nos lo quemó y a otros les aflojó el moco (sin albur).  Creo que lo mejor para el cabello es ponerle un protector para cabello (sea procesado o natural) el cual te ayuda a cuidar el cabello de cambios de temperatura, el sol el mar, además no lo lleves muy mojado y de preferencia recogido. Si puedes ponerte crema, protector solar con color eso te ayudará a que tu cara no sé dañe.

Ir al Nevado de Toluca es una de las experiencias más bonitas que puedes hacer en el Estado de México, de cierta forma te pones a prueba si tu eres de esas personas que no hace ejercicio. Recuerda ir bien preparado para el frio, llevar ropa terminca, gorras y bufanda, además de llevar carbohidratos y agua para el camino. Tampoco olvides tu bloqueador y crema para el cuerpo.

Después de todo lo que he vivido, creo que esta es una nueva forma de recordar quien soy, y que lo que quiero solo lo puedo conseguir yo sola, sin olvidar que los amigos siempre van estar ahí junto a mi, dándome consejos y haciendo que los momentos nunca se olviden.

img_20190113_144843_hagrid250374409274677950.jpgimg_20190113_144150_hagrid5123805783752191982.jpg

 

Categorías:Viajes

2 Comments

  1. Pingback: El mundo de Jely

Responder a Lo que me dejo Enero (Storytime) | Ella y el mundo Cancelar respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.